A mi tía Josefina le encanta organizar días de campo para que se reuna toda la familia,
yo odio los días de campo, siempre pasa algo desagradable, me pica algún bicho, me caigo en el río, piso popo de algún animal, etc. Lo malo es que quiero mucho a mi tía y me es difícil decirle que no voy, ella se entusiasma mucho y es feliz con sus paseos, colecciona tréboles de cuatro hojas de cada paseo.
Ayer fuimos al Ajusco, cada vez está mas poblado por ahí, pero queda aún bastante campo. Creo que a mis primos si les divierten estas salidas, juegan futbol, se tiran unos a otros popos de vaca, molestan a todo mundo, en fin, todo eso que les gusta hacer a los machitos, los niños de la familia también se divierten y juegan, yo me aburro y sufro, ayer no fue la excepción, me llevé un libro para leer, me senté bajo un árbol y ¿que pasó? una gigantesca cagada de pájaro me cayó en la cabeza, parecía mas bien cagada de elefante, mi mamá me ayudó a limpiarme pero me sentía sucia todo el día, la chamarra que llevé era muy ligera y empezó a hacer mucho frío, me estaba helando, mas tarde cuando los primos jugaban futbol me dieron un balonazo en la cara, fue tan fuerte que se me desangró la nariz y tardó en dejar de chorrear, me sentí miserable, creo que para la próxima vez le diré a mi tía que no puedo ir, los días de campo son horribles para mi.